Diseñador, fotógrafo, pintor y creador de reconocidos espacios nocturnos porteños como Bolivia, Morocco o El Dorado, Sergio De Loof falleció el 22 de marzo a los 57 años. El próximo mes la editorial Mansalva publicará “Perdón”, su libro póstumo que es una mezcla de diario íntimo, autobiografía, ensayo sobre la vida cotidiana con momentos de ficción, sobre el que estuvo trabajando hasta pocos días antes de su deceso.
Provocador, visceral, entusiasta y por momentos melancólico, el texto se presenta como una larga lista de comentarios, apuntes, reflexiones, afectos, pedidos, celebraciones o quejas que -en su mayoría- De Loof fue posteando en los últimos años en su muro de Facebook, red social de la que se había vuelto fanático, tal como escribe en diferentes fragmentos. Entre la sinceridad y la hipérbole, entre el autohalago (“¡Perdón por ser tan genial!”, dice una de las primeras frases) y la flagelación, los textos conforman una suerte de testimonio de una era y van hilvanando una década de su vida y dan cuenta de un personaje que no se callaba nada: irónico, burlón, enojado, feliz, contradictorio, deprimido, enfermo o pidiendo un poco de atención
De Loof se autoproclamó “el Rey del under” en los 90 y creó el estilo que bautizó Trash Rococó. El año pasado se realizó una exposición antológica de sus trabajos en el Museo de Arte Moderno.
“Me estoy volviendo loco, tres años sin hacer nada, solo Facebook. Yo soy la Wipe!, Café París, el Diamante Club, Caniche, Ave Porco, Morocco ‘El dorado’ en el 90. En el 89 le puse ‘Bolivia’ a mi primer bar. Yo inventé los banderines de colores. Yo hacía cosas como las que hay ahora en Palermo Soho en 1989!. Ya hice bastante por esta ciudad. Yo me muero sabiendo quién fui y quién soy”, escribió en un fragmento ahora recuperado.